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martes, 26 de marzo de 2019






- Supongo que lo que más duele de una despedida no es saber que se ha ido y ya está sino saber que, de la que se iba, no ha mirado si quiera para atrás.

+¿Y cómo sabes que no lo ha hecho?

-Porque nos hubiésemos cruzado las miradas.






______________________DESDEMIPUNTODEVISTA_____________________



No es cierto que lo que más duele de las despedidas es que se vayan, porque está claro que nada permanece para siempre y que quién no está donde no quiere es mejor que se vaya que que estorbe.
Nadie debería nunca suplicar a alguien que se quedase, igualmente no deberíamos cerrar la puerta con pestillo y doble giro de llave por si quiere volver. (Luego es decisión nuestra dejarle o no pasar).

De repente alguien a quien yo he dedicado mi tiempo, a quién he consolado, ayudado, escuchado, se va, así, sin más, sin mirar atrás, sin ver lo que he hecho, lo que eramos, sin tener en cuenta que yo, aunque a veces parezca que me lo tomo todo a broma, tengo sentimientos,dice mucho de esa persona.

En este texto me imagino la siguiente situación :

Estamos yendo en coche, y esa persona se cansa de escucharme cantar mi canción preferida o ya no le hace gracia que apoye los pies en el salpicadero, y me dice que hasta aquí, que es mejor que me baje, que necesitamos tomar el aire. Y yo le respeto. Puedo llegar a entenderlo y abro la puerta pensando que ya se le pasará. Pero no.
Me deja ahí, en una carretera, sola, en vez de acompañarme a mi casa sabiendo que, allí, si estaría a salvo. Yo, desde atrás, veo como avanza, y lo veo porque no paro de mirarlo ni un segundo.
En cambio, esa persona va a lo suyo, dispuesta a comerse el mundo y se olvida de mirar por el retrovisor, se olvida de mirar lo que deja atrás (momentos, confesiones,sentimientos), se olvida de mí.













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