Ha llegado el otoño.
Es hora de guardar los sentimientos de verano
y sacar los mimos de invierno.
Vaciar el armario de promesas
vacías,
valga la redundancia,
y empezar a cumplir lo que nos pro ponemos.
Y no olvidar que no hay mejor abrigo
que un abrazo
o un beso
o un gesto.
Que no necesito bufanda,
jersey
o medias
si te tengo.
Que ya no temo al frío
porque contigo
ardo en deseos.
Te quiero
y quiero querer contigo
hasta algo que siempre he odiado:
el invierno.